Moverme con las temporadas se ha convertido en una práctica de vida. Ya no es algo que tenga que pensar o recordar hacer; simplemente pasa. Mi forma de comer cambia, las plantas que cosecho cambian, las infusiones que preparo cambian y hasta la manera en la que cuido de mí misma cambia junto con la naturaleza.
Desde que empecé a poner atención a lo que ocurre afuera —a qué plantas salen, cuáles florecen, cuáles desaparecen, cuándo llegan las lluvias, cuándo los árboles dan fruto o comienzan a guardar energía para el invierno, cómo cambia la luz— entendí que nosotros nunca estuvimos separados de esos ciclos. También nosotros tenemos estaciones.
Y cuando aprendemos a observarlas, es mucho más fácil comprender qué necesita nuestro cuerpo y cómo apoyarlo.
Litha, el solsticio de verano, representa para mí uno de los momentos más importantes del año.
Es la celebración de la expansión, la creatividad, del placer.
De la fertilidad entendida en su sentido más amplio: la capacidad de crear, sostener y dar vida a aquello que hemos cultivado durante los últimos meses.
Pero también es una fecha profundamente importante como herborista. Porque es durante el verano cuando la tierra ofrece la mayor parte de la medicina que nos acompañará durante el resto del año.
Las flores y hierbas están en su máximo esplendor. Muchas plantas alcanzan su punto ideal para ser cosechadas y transformadas en tinturas, jarbes, oxímelos que estarán listas para sostenernos cuando lleguen los meses fríos, oscuros y silenciosos (aqui puedes encontrar la guia de todas las heirbas y recetas para empezar a armar tu botica invernal).
Y algo profundamente hermoso en esa idea. La naturaleza pasa el verano preparándose para el invierno. Y nosotros podemos hacer lo mismo desde el cuidado y la prevención, para ir construyendo salud mientras todo florece.
Pero… ¿Qué es Litha?
Litha es el nombre con el que muchas tradiciones paganas conocen al solsticio de verano, el día en que el Sol alcanza su punto más alto en el cielo y vivimos el día con más horas de luz de todo el año.
Aunque el nombre Litha fue popularizado mucho tiempo después, las celebraciones del solsticio existen desde hace miles de años.
Civilizaciones de todo el mundo observaron este momento como un punto sagrado del calendario agrícola. Era una época para agradecer las cosechas tempranas, honrar al Sol, encender fogatas, recolectar plantas medicinales y celebrar la abundancia de la tierra. Lo que todas estas tradiciones tienen en común es una misma idea:
La naturaleza está rebosando de vida. Y nosotros somos parte de ella.
La paradoja del solsticio
Lo que más me gusta de Litha, es que aunque es el día con más luz del año, también es el día en que esa luz comienza, lentamente, a disminuir.
Después del solsticio los días empiezan a hacerse cada vez más cortos.
Por eso Litha no sólo habla de expansión. También nos recuerda que toda estación cambia. Al igual que el resto de los Sabbats en la Rueda del Año.
Que incluso los momentos más luminosos son temporales. Y justamente por eso merecen ser celebrados.
Rituales sencillos para celebrar Litha
No hace falta recrear antiguos rituales para conectar con esta temporada. Muchas veces basta con observar y participar conscientemente en lo que la naturaleza ya está haciendo.
Cosecha una planta
Si tienes un jardín, un huerto o incluso una maceta de hierbas, este es un momento maravilloso para cosechar parte de ellas y agradecer todo lo que han crecido.
Haz una ofrenda
Girasoles, caléndulas, rosas, lavanda o cualquier flor de temporada pueden convertirse en un pequeño altar que celebre la abundancia del verano.
Recibe el amanecer o contempla el atardecer
Dedica unos minutos a observar el recorrido del Sol. Sin teléfono. Sin prisa. Simplemente estando presente.
Haz un inventario de tu propia abundancia
En lugar de escribir metas nuevas, escribe todo aquello que ya floreció desde la primavera. ¿Qué relaciones crecieron? ¿Qué hábitos lograste sostener? ¿Qué versión de ti existe hoy que hace unos meses todavía no?
Prepara una infusión solar
La herbolaria también puede convertirse en una forma de ritual. Preparar una taza con plantas del verano es una manera sencilla y hermosa de agradecer la medicina que esta estación ofrece.
Infusión Solar de Litha
Puedes prepararla con plantas recién cosechadas de tu jardín o utilizando hierbas secas.
Lo más importante es que todas las plantas sean correctamente identificadas, aptas para consumo humano y cultivadas sin pesticidas ni productos químicos. Nunca consumas flores ornamentales de floristería o de viveros si desconoces cómo fueron cultivadas.
Con plantas frescas o secas
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Flores de caléndula
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Pétalos de rosa
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Hojas de melisa
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Bugambilia
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Hojas de menta o hierbabuena
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Lavanda
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Hojas de frambuesa (si tienes acceso a ellas)
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Cáscara de naranja orgánica
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Manzanilla
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Santa Maria
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Milenrama
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Flor de Sauco
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Girasoles
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Hierba de San Juan
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Fresas
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Jamaica
- Albahca
- Pasiflora
Si estas usando plantas y flores frescas, limpia las plantas para evitar que salga tierrosa tu infusión. Coloca las plantas en una jarra o frasco de vidrio que tenga tapa, agrega agua al tiempo hasta cubrir todas las plantas y flores y deja infusionar de 4 a 6 horas bajor el sol. Una vez lista cuela. Puedes agregar miel y hielos.