Marzo es de mis meses favoritos. Está enfocado en la mujer y empieza el veradero año nuevo: la primavera.
En febrero festejamos Imbolc, en donde limpiamos terreno y vemos esas primera promesas de luz y calor. Hablamos del corazón. Del sistema nervioso en el amor. De las relaciones que nos regulan… y de las que nos apagan.
Pero ahora el enfoque cambia. Porque mientras terminamos el invierno, la tierra empieza a moverse.
Entramos en primavera. A Ostara. El punto exacto donde la luz y la oscuridad se equilibran. En donde en las tradiciones más antigúas se celebrara el el veradero año nuevo.
Marzo, recibe su nombre en honor a Marte, el dios romano de la guerra. Y esto es porque antes de tener a enero en febrero, el año nuevo se recibía en marzo. Era el momento de retomar las labores de la tierra. Era el mes de ponerse en marcha.
Con el aumento de horas de luz, el cerebro modifica la producción de melatonina y cortisol. El eje hipotálamo–hipófisis–ovario responde. La energía cambia. La motivación se reorganiza. El deseo despierta… o te enseá en dónde hay bloqueo.
Primavera no solo sucede afuera. Sucede desde adentro. La naturaleza no florece por obligación. Florece porque sus condiciones cambian. Y el cuerpo femenino tampoco está diseñado para sentirse igual todo el año.
Somos cíclicas. Diarias. Mensuales. Estacionales Pero vivimos en un sistema lineal que nos exige estabilidad constante.
Nos enseñaron a ser deseables. Pero no a desear. Nos enseñaron a agradar.
Pero no a agradarnos a nosotas mismas. Y nos enseñaron a ser agradables hacia los hombres, no que ese amor empezara desde nosotras mismas, ni entre mujeres... porque la solidaridad entre nosotras, aún tiene mucho trabajo por hacer.
Nos enseñaron a no levantar demasiado la voz, a no incomodar, a no pedir demasiado,
a no ocupar demasiado espacio. Y cuando una mujer aprende a no ocupar espacio… su cuerpo también empieza a contraerse.
Hoy sabemos que la supresión emocional sostenida activa el sistema nervioso simpático: modo supervivencia.
Cuando el cuerpo vive en alerta:
- la respiración se vuelve superficial
- el diafragma pierde movilidad
- la pelvis se tensa
- el piso pélvico se contrae
- el flujo sanguíneo prioriza músculos de defensa
- el eje hormonal se altera
- la libido baja
El estrés crónico impacta directamente el eje hormonal centra de nuestro cuerpo lo que
puede disminuir progesterona, alterar estrógeno, afectar testosterona, bajar la libido.
La desconexión del placer no es solo cultural. Es fisiológica.
Y no se ve igual para todas.
Para algunas será falta de deseo sexual. Para otras será dificultad para sentir orgasmo.
Para otras será dolor. Para otras será desconexión emocional. Para otras será simplemente no recordar cuándo fue la última vez que se sintieron vivas en su cuerpo.
El placer no es performance. No es algo que haces para alguien más. Empieza contigo.
En mi práctica hablo con muchas mujeres que no se sienten femeninas.
Que no sienten deseo sexual. Que se sienten culpables al masturbarse. Que sienten pena de tomarse una foto sexy. Que apagan su sensualidad antes de que alguien más pueda juzgarla.
Y casi siempre les dejo una tarea incómoda... No es conseguir pareja. No es “trabajar su energía femenina” de forma abstracta.
Es empezar a mirarse. A tomarse una selfie aunque nadie la vea. A tocarse sin culpa.
A explorar su cuerpo sin objetivo. A sentir placer sin testigo.
Porque si no pueden estar a gusto con ellas mismas… si no pueden habitar su propio cuerpo sin juicio… el placer afuera no va a suceder. Y por eso quiero decir que el placer no empieza por alguien, ni por algo más. No empieza desde afuera. Que algo lo puede detonar, sí. Pero sí nosotras no lo habitamos desde nuestro cuerpo no sucede de forma real, segura o sostenida. El cuerpo no se abre a algo más si no se siente seguro consigo.
Para algunas mujeres recuperar el placer será atreverse a decir “no”. Para otras será descansar sin culpa. Para otras será comer suficiente. Para otras será bailar.
Para otras será tocarse sin juicio. Para otras será llorar lo que nunca pudieron llorar.
Primavera es expansión. Pero no puedes expandirte si tu sistema nervioso se queda en el letargo del invierno.
Por eso marzo no será solo un mes superficial de lo increible que es ser mujer. Que lo es, pero para realmente sacar a nuestra mejor mujer, hay que conectar con muchos lados de los cuales nos han alejado debido a tabús e idelogías retrógradas.
Será un mes de conexión, regulación, expansión y ojalá mucho placer.
Vamos a hablar de:
— cómo el estrés apaga el deseo
— cómo la pelvis responde a la seguridad (no a la presión)
— cómo el orgasmo puede ser una descarga real y reguladora del sistema nervioso
— cómo las hormonas cambian cuando el estado emocional cambia
— cómo recuperar el cuerpo sin forzarlo, sin performarlo, sin violentarlo
— cómo hablar tu verdad, levantar la voz y poner límites claros puede reconectarte con tu placer y tu feminidad
— y cómo las hierbas de primavera pueden acompañar este proceso: hierbas que suavizan, que movilizan la sangre, que abren el pecho y bajan al vientre, hierbas para habitar el placer sin culpa
Porque OBVIAMENTE las plantas pueden acompañar este proceso.
Porque el placer, la sensualidad y la feminidad no empiezan en la sobreestimulación. Empiezan en la suavidad.
Heart Healer nació para el corazón que se endureció.
Para el pecho que vivió estrés, ruptura o contención constante.
Sin apertura emocional, el cuerpo no se relaja.
Pleasure Bestow no empuja el deseo.
Lo acompaña desde la regulación, la circulación y el sostén hormonal.
No es presión. Es permiso.
Y la Glicerita de Rosas es primavera en forma líquida.
Rosas que suaviza el sistema nervioso, abren el pecho y crean puente entre corazón y pelvis.
Ostara es equilibrio. Luz y sombra en el mismo punto.
Es el momento perfecto para preguntarte:
¿Dónde me he cerrado?
¿Dónde he dejado de sentir?
¿Dónde confundí seguridad con supervivencia?
Cuando llevamos años condicionadas a apagarnos, regresar al cuerpo puede sentirse extraño. Incluso difícil.
Empezar a poner límites. Levantar la voz. Decir lo que quieres. Decir lo que no. Eso también es placer. Y sí, a veces incomoda. Te lo digo por experiencia.
A mí todavía me cuesta poner límites en ciertos momentos. Pero no se siente tan terrorífico como la primera vez. El cuerpo aprende que al decir la verdad, tu entorno se alinea más contigo y deja de cargar con personas y narrativas falsas. Y creeme, no hay mejor placer que eso.
Y empezar a tomarme fotos donde me siento la mujer más sensual del mundo —sin que me importe que piensen— ha sido una de las mejores terapias para mi autoestima.
No para gustar. Para gustarme. No para que me validen. Para validarme a mi misma. Verme con mas amor.
Primavera no es transformación instantánea. Es práctica. Una que empieza lentamente durante Imbolc.
Y el trabajo empieza justo donde se siente un poco incómodo. Ahí es donde empieza el regreso.
Marzo no es sobre verte diferente. Es sobre florecer diferente. El placer no es superficial. Es un signo de salud. Y siempre empieza contigo.
Bienvenida a la primavera.
Bienvenida a Ostara.
Bienvenida de regreso a tu cuerpo.
Espero que este mes sea de mucha expansión y placer en donde sea que lo necesites y lo encuentres.
Con amor, Liliana 🌷🌹🌿